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Por la abolición de la prostitución.

No hay ni debe haber, postura conciliadora con la regulación de la
prostitución, y mucho menos, en el seno de una organización emancipadora
como es la CNT.

La prostitución es la organización de talante liberal, del acceso y
consumo de los cuerpos de otras personas y su sexualidad, combinando dos
formas de dominación: la de los hombres sobre las mujeres, la de los más
ricos sobre los más pobres. ¿Por qué hacer especial mención sobre la
mujer? Es cierto que también hay un sector de la prostitución que son
hombres (minoritario eso sí), pero también está destinado a su consumo
para hombres, por lo tanto es un acto patriarcal en esencia.

Hay muchas similitudes entre la violación y la prostitución, y muy pocas
diferencias. La prostitución genera un marco legal, donde se compra el
derecho a violar a otra persona, es decir, se paga porque esa persona no
acuda acto seguido a una comisaría a denunciar que otra ha abusado
sexualmente de ella. Es una relación de poder basada en la coacción,
donde las relaciones de poder allanan el camino. Es decir, la prostituta
accede a este maltrato empujada por una necesidad económica, no
podríamos hablar nunca de una relación sexual, ya que es una relación
unidireccional sin consentimiento afectivo. Legitimar la prostitución es
legitimar un desequilibrio propio del capitalismo en el campo sexual. Da
igual si el cliente de la prostitución es respetuoso o educado cuando la
naturaleza primigenia de dicha relación, es una atrocidad desde un
principio hasta su fin.

La prostituta realiza una y otra vez una actividad no deseada que incide
directamente sobre su cuerpo, lo que genera un grabe daño no solo
físico, sino que también psicológico. Esto conduce a otras rutinas como
el alcoholismo, la drogadicción, la depresión o el suicidio. Las
secuelas son las muy parecidas, por no decir las mismas, que las de una
persona que ha sido violada sexualmente, esto se debe a factores como:
– Cerca del 86% de las mujeres prostituidas son maltratadas física,
psicológica y verbalmente.
– Es 200 veces más probable que sufran una muerte violenta.
– En EEUU la edad de iniciación en la prostitución es de 14 años.
– El 90% de las mujeres prostituidas procede de países de África o
Sudamérica a través de la trata de blancas.
– Alto porcentaje de sufrir ETS.
– El aborto forzado es inherente a esta actividad.
– Relación patológica con su entorno, debido a que son alejadas de sus
familias y amistades, acaban teniendo exclusivamente relaciones con sus
compañeras, proxenetas y clientes.
(Todos estos datos están ofrecidos por Jonatan Serrano Perales.
Psicólogo clínico).

Perseguir la demanda y no la oferta, porque es la persona prostituida la
victima de este entramado, no la culpable. Forzar un acto sexual
mediante el uso de la violencia, la coacción, la amenaza o la sorpresa
es violación; obtenerlo por posición de autoridad, acoso sexual; por
intimidación como adulto a un niño, violación de un menor de edad. Por
tanto, es hora de acabar con el derecho de los hombres a imponer un acto
sexual por esta otra situación de autoridad que es la coacción
económica. Que haya ciertas personas que consientan ser prostituidas, no
cambia la realidad de la explotación donde el eje principal es la venta
de acceso al cuerpo de alguien como forma de subsistencia, para crear un
proyecto social que no se base en la coacción no podemos consentir la
intención de quien accede a la prostitución (el cliente), como tampoco
podemos crear dicho proyecto basándonos en las excepciones. ¿Cómo se
puede
tener la poca vergüenza de decir que hay libre elección en la
prostitución? Cuando en los datos anteriormente ofrecidos vemos que el
perfil de aplastante mayoría es MUJER, POBRE y RACIALIZADA, no hay más
que hablar, no solo es surreal, es ofensivo. El consentimiento está
viciado cuando hay necesidad. Apoyar la regulación de la prostitución
sería tan descabellado como apoyar la regulación de la explotación
infantil, solo por el mero hecho de que ambas explotaciones responden a
intereses capitalistas. En la prostitución convergen todas las
manifestaciones de violencia que sufren las mujeres: violencia física,
psicológica, sexual, verbal, económica e institucional.
Es necesario que haya una
estructura de ayuda a las victimas de la prostitución, no solo de
persecución del lobby de la prostitución (clientes y proxenetas). Como
ya supieron verlo y poner en práctica las compañeras de Mujeres Libres
en 1936 con sus liberatorios de la prostitución y que decía así:

«Mujeres Libres está organizando liberatorios de prostitución, que
empezarán a funcionar en plazo breve. A este fin se destinan locales
adecuados en distintas provincias, y en ellos se desarrollará el
siguiente plan:

1° Investigación y tratamiento médico-psiquiátricos.

2° Curación psicológica y ética para fomentar en las alumnas un sentido
de responsabilidad.

3° Orientación y capacitación profesional.

4° Ayuda moral y material en cualquier momento que les sea necesaria,
aun después de haberse independizado de los liberatorios.»

Debemos preguntarnos ¿por qué los hombres acuden a la prostitución
actualmente? En una época de libertad sexual como la actual, todos los
estudios y resultados coinciden en que los hombres usan la prostitución
como un ejercicio de poder y sumisión sobre otra persona, con la que no
tienen que tener ninguna consideración porque la pagan y debe estar a su
servicio, convirtiéndola en objeto de consumo. Es decir el putero paga
ejercer de forma impune su poder, es decir, tener satisfacción personal
sin que se le niegue por el hecho de haber pagado. Esta es la concepción
del capitalismo neoliberal, donde si tienes suficiente dinero y poder,
puedes “elegir libremente” en el mercado, en el que todo se compra, usar
a otras personas para “obtener suficiente sexo, o el tipo de sexo que
desean”.

Aludiendo a la moral, y de una forma muy alejada del puritanismo, sin la
existencia de la prostitución no habría merma alguna de la expresión
sexual del sujeto social, ya que lo único que hace la prostitución es
comercializar todas las prácticas sexuales. Toda práctica sexual
seguiría dándose fuera de la prostitución pero de una forma libre y
consentida. Lo único que perderíamos como sociedad sería un acto
violento, la negativa del otro y la omnipotencia del dinero, se podría
obtener en cambio un nuevo imaginario, alejado a su vez de la
pornografía, donde la explotación y la violencia hacia la mujer no sea
la matriz. Es este derecho a disponer del cuerpo de otros a cambio de
una remuneración lo que los abolicionistas del sistema de prostitución
quieren abolir, al exigir que la sexualidad se libere de las garras del
mercado, con la libre elección como única norma, sin el corsé de las
condiciones materiales desiguales que lleve a la relación entre pobres y
ricos a un plano aún más superior si cabe, mediante el consumo sexual de
ricos sobre pobres. la lucha abolicionista es un frente más de la lucha
de clases, y es por eso, que la CNT lo tiene que tener claro, como claro
lo tienen en otros asuntos, sin poder vacilar y poner excusas y medias
verdades en este asunto.

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