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¿Por qué una edición del libro en Chile?

La primera cuestión que me gustaría abordar es la explicación de por qué motivar una edición en Chile. Desde hace muchos años siento una gran afinidad con el panorama político y social de esta tierra, veo una gran similitud entre las historias obreristas y anarquistas de mi tierra -España- y la chilena. En ambos territorios, el comienzo del siglo XX se caracterizó por una fuerte convulsión obrera y un aumento de la tensión entre clases sociales, como fue en 1903 en Valparaíso con la huelga en la Compañía Sud Americana de Vapores, cuya victoria les costó la vida al menos cincuenta trabajadores insurrectos. Más tarde, casi de forma simultánea, se dan la semana trágica de Barcelona (1909) y la semana roja de Santiago (1905). En ambos casos el Estado echó mano de sus fuerzas armadas, para ahogar en sangre una población que se levantaba contra los abusos del poder. Nuestra huelga de la Canadiense (1919) en la que se consiguió la instauración de la jornada laboral de 8 horas, es la hermana del choque que se dio entre la Federación de zapateros y la Asociación Patronal en 1918, salvando las sutiles diferencias. Ya que la CNT española siempre ha tenido un marcado talante anarcosindicalista, mientras que la Federación de zapateros se caracterizaba por ser una amalgama de tendencias ideológicas cuya estrategia estaba abierta tanto a la acción directa (propia del sindicalismo revolucionario) y a la intervención de las fuerzas gubernativas (propia del sindicalismo reformista). Gracias a esta mixtura de tendencias en su seno, resulto ser una organización obrera con gran capacidad de movilización, pero con corto trayecto en su finalidad.

            Destacando más similitudes entre la región chilena y la española, se puede contar la convivencia en ambos territorios de organizaciones hermandas a día de hoy, como lo es la CNT y la IWW. En ambas organizaciones, la estrategia para desarticular su empoderamiento entre las clases populares fue casi exactamente la misma. A la IWW chilena se le acusó de tenencia de explosivos en sus locales, destinados a atentados contra la autoridad en 1920 y a la CNT fue en 1978, con el montaje policial del Caso Scala, donde se acusaba a la CNT de ser una organización terrorista en un atentado de falsa bandera, ya que dicha organización sumaba cada vez más fuerzas entre el proletariado tras la muerte del dictador Franco.

            En el plano de los grupos de afinidad libertaria orientados a la acción directa para combatir el fascismo y al Estado, también hay unas similitudes a destacar. En Chile surge, de la iniciativa de una quincena de anarcosindicalistas, el “Grupo ¡Siempre!” que se dedicaron a la agitación entre la clase trabajadora contra el militarismo entronizado. En la península ibérica, fue un pequeño grupo de militantes de la CNT y la FAI, quienes se organizaron en torno al grupo “Los Solidarios” (1923), con el objetivo de combatir a los pistoleros de la patronal y los sindicatos amarillos (sindicatos que se plegaban a la voluntad de la patronal y que carecían de cualquier talante ideológico, por lo que acabaron haciendo de vende obreros y chivatos de la policía). Por el hecho de recurrir al ilegalismo, se vieron forzados al exilio, llegando en junio de 1925 a Valparaíso donde atracan en la capital el Banco de Chile, antes de partir a tierras argentinas.

            En el aspecto personal, mi interés por el anarquismo chileno va de la mano del movimiento insurreccional. Llega información a mi entorno de los casos represivos del Caso Bombas, el acoso a presos anarquistas como Marcelo Villarroel y Juan Aliste, posteriormente empaticé mucho con la trágica noticia del fallecimiento en combate del Punki Mauri, y la acción de Tamara Sol. En este último caso, participé de forma activa en una campaña de propaganda en el Estado español sobre el caso de Tamara, para dar a conocer y contextualizar los motivos de su acción e incitar a la solidaridad internacional con ella y su digna familia. Poco tiempo después, los compañeros Mónica Caballero y Francisco Solar son detenidos. Meses después caen presos muchos anarquistas solidarios en los casos Pandora y Piñata. En respuesta, junto a un grupo de individuos afines, ponemos en marcha una gira de charlas informativas sobre estos casos con el objetivo de recaudar fondos económicos para los compañeros y compañeras presas. No sin sufrir el acoso de las autoridades policiales, era de esperar.

            Por todos estos motivos, es por los que al publicar el libro Abrazando a la nada, pensé en priorizar a la región chilena como sitio para editar, y devolver de forma solidaria, todo lo que el anarquismo chileno me ha enseñado a lo largo de mi vida, con su ejemplo y su retórica. No hacerlo de la mano de editoriales ajenas al movimiento anarquista era una prioridad, por eso quisiera recalcar mi alegría de que esta edición corra por cuenta de Amor y Rabia Ediciones. Que los posibles beneficios de este libro publicado en Chile, fuesen destinados a la ayuda de presos políticos, es la continuación de esa solidaridad que nos hermana a pesar de la distancia y las fronteras.  Es por todo que, para mí, resulta una satisfacción y un privilegio poder ser leído en una tierra que emana dignidad y lucha, dando ejemplo a todos los anarquistas del mundo.

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