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Nihilismo filosófico.

La palabra nihilismo viene del latín nihil, pronombre que significa “nada”, con el sufijo -ismo, que indica doctrina o creencia. Para tener una definición de nihilismo el primer problema al que nos enfrentamos es a la nebulosa opaca del conocimiento académico, que le otorga a Nietzsche el hecho de dotarle de cuerpo filosófico en torno a la idea de que se trata de la negación de todo principio, creencia o dogma. Veremos que con la Nada hemos topado y no es una tarea tan sencilla…

               La primera referencia al término nihilista se hace mucho antes de la obra filosófica de Nietzsche, concretamente en una carta del filósofo F.H. Jacobi a Fitche en 1799 en la que se califica al idealismo de nihilista (el idealismo nihiliza todo lo que está más allá de las ideas, decía) posteriormente es Ivan Turgueniev en su novela Padres e hijos (1862), quien define a un personaje, Bazárov, como nihilista de la siguiente manera “persona que no se postra ante ninguna autoridad y que no acepta ningún argumento sin pruebas”. Y en un texto sobre Pushkin, Dostoiesvski define también al nihilismo como la actitud que reniega del suelo natal, que abjura de la vieja Rusia. Para mí personalmente es una definición demasiado primitiva y que puede ser otorgada a otros movimientos, como el anarquismo, por ejemplo. Siempre he preferido la definición que nos ofrece Serguei Stepniak, este personaje sí se trata de un revolucionario de las filas nihilistas que asesinó al jefe de la policía secreta en San Petersburgo; “el principio fundamental del nihilismo fue el individualismo absoluto. Era la negación, en nombre de la libertad individual, de todas las obligaciones impuestas sobre el individuo por la sociedad, por la vida familiar, y por la religión”.

Ejecución de miembros de la organización Наро́дная во́ля («Voluntad del Pueblo»)

Nuestro nihilismo no es nihilismo cristiano. Nosotros no negamos la vida. ¡No! Nosotros somos los grandes iconoclastas de la mentira. Y todo aquello que es proclamado “sagrado” es mentira. Nosotros somos los enemigos de lo “sagrado”. ¡Y hay una ley “sagrada”; una sociedad “sagrada”; una moral “sagrada”; una idea “sagrada”! Pero nosotros – los dueños y amantes de la fuerza impía y de la belleza volitiva, de la Idea violentadora – nosotros, los iconoclastas de todo aquello que está consagrado – reímos satánicamente, con una gran sonrisa ancha y burlona.

Renzo Novatore. Hacia la Nada creadora.

               Se puede afirmar que, como todo movimiento y pensamiento, responde a una praxis revolucionaria y filosófica, es decir, hay un nihilismo filosófico y otro político. Empezando a hablar del nihilismo filosófico, vemos como decíamos al principio, que se le otorga a Nietzsche gran protagonismo como fundador de esta corriente, nada más alejado de la realidad. Nietzsche no era nihilista, era vitalista fuertemente influido por el nihilismo eso sí. El nihilismo está más cerca de los planteamientos que hace el pensador alemán Max Stirner, heredero a su vez del pensamiento hegeliano. Hegel y Kant son los filósofos occidentales que más han influido a los sistemas democráticos actuales, sobre todo, en material de ética y moral.  Destacar que el círculo de pensadores hegelianos está conformado por ateos que en sus diferentes corrientes destierran a Dios como idea supra humana situando, en el caso de Stirner, al individuo como centro de su pensamiento (aunque no utilice concepto “individuo” sino el “Yo”), peleándose con sus compañeros por el hecho de que estos últimos siguen situando otras construcciones idealistas por encima del individuo (el humanismo, el proletariado…), los discípulos hegelianos destruyen para luego erigir y mantener un humano fuera de la nada, Stirner destruye no para erigir, sino para crear. El asesinato de Dios es el principio anárquico nihilista. Stirner postula un centrado de presupuestos cuya desfragmentación implica de inmediato a lo otro, es decir, un paso, la anarquía en este caso, lleva de inmediato a otro paso, el nihilismo que, a su vez, remite ipso facto al egoísmo. No defiende que el Yo tenga que estar por encima de otros, cosa que sí pasa en el individualismo liberal, haciendo del individuo una abstracción y una construcción más, ya que ese individuo puede ser cualquiera, no hace referencia al individuo concreto, por lo tanto, es detentor de una serie de características homogéneas y debe responder a una forma de ser y actuar en base a ideas como “iniciativa individual”, “comercio”, “iniciativa”, etc… El nihilismo defiende la libertad del individuo que se sitúa en contra de la concepción contractual de Rousseau y sus métodos democráticos en sus diferentes estilos (liberal, socialista, sindicalista…) por supeditar la voluntad individual a la voluntad de una mayoría o a la voluntad de una minoría que lidera a la masa de individuos. Rechaza pues, la fe y la esperanza de todo lo que encorseta el desarrollo del individuo, desde la teología hasta la ideología, ya que el nihilismo no nace con un carácter ideológico, a lo que se debe creo yo, que a posteriori muchos nihilistas que intentaron bajar de la abstracción de las teorías a la realidad de la práctica, acabasen abrazando ideologías tan vario pintas como el republicanismo, el comunismo o el anarquismo.

Mujiks, campesinos de la época.

“Yo no soy la nada en sentido de vacío, sino que soy la nada creadora, la nada de la cual yo mismo lo creo todo como creador” . Max Stirner. El Único y su propiedad.

Sitúa al Yo concreto como medida de todas las cosas, cosa bastante lógica ya que si el individuo muere la importancia del resto de las cosas para él es totalmente nula, puede pensar en futuras generaciones, pero él no estará ahí para valorarlo. Depura al ego de toda imposición externa haciendo que el interés individual coincida con el bien común, ya que, si la proyección y desarrollo personal se orientan a una utilidad social, las contradicciones acabarían por desvanecerse, esta concepción se acabó conociendo como la rama utilitarista del egoísmo racional. El Único en cuanto tal es anárquico, toda causa parte de él, desde él, por él y para él, por tanto, se concluye nihilista.

Arresto de un Naródnik

Pero para ser justo, hay que decir que Stirner nunca se definió como nihilista, ni en vida ni a posteriori. En defensa de la escuela vitalista, que se dio cuando el nihilismo político ya estaba en declive, sirvió para hacerlo renacer y poder hacerlo en forma de anarquismo. El anarquismo nació individualista, por ejemplo, William Godwin (el bisabuelo del anarquismo) rechazaba la asamblea decisoria, fue luego más tarde con la influencia marxista cuando el anarquismo evoluciona al sindicalismo revolucionario con conceptos como lucha de clases, revolución de masas, asambleas… Anarquistas como Bakunin o Kropotkin tuvieron un protagonismo esencial en el transcurso del nihilismo. En el caso de Bakunin tuvo un estrecho contacto y colaboración con nihilistas en su exilio en Suiza; escribió junto a Sergei Nechayev el polémico Catecismo revolucionario o destacar su teoría de la necesidad de destrucción (“Hay que destruir para crear”) en su manifiesto llamado La reacción en Alemania, que tanto influyó en las generaciones de nihilistas y jóvenes revolucionarios. Y en el caso de Kropotkin; se bautizó en su militancia revolucionaria de la mano de los nihilistas, en el círculo Chaikovski con quienes consiguió introducir en Rusia una gran cantidad de literatura socialista, por aquel entonces prohibida por el régimen zarista. Desde el círculo Chaikovski asistió a una de esas revoluciones silenciosas que marcó a una generación y que se conoció como Хождение в народ (ida al pueblo), dicho movimiento se dio en 1874 cuando intelectuales y universitarios se encaminaron hacia las tierras de Pugachov y las riberas del Volga, zonas agrarias, vestidos de mujik, formaron comunas donde impartían clases para erradicar el analfabetismo e introducir ideas revolucionarias a la población. Este movimiento fue rápidamente erradicado, su exposición fue tan desmedida que los rumores de una revuelta campesina llegaron rápido a los oídos del zar, cerca de ochocientos narodniks fueron detenidos y deportados a Siberia, Kropotkin fue uno de ellos. Debido a este estrepitoso fracaso, la siguiente generación de nihilistas se olvida de las campañas pedagógicas y propagandísticas, y plantea el asesinato del zar Alejando II como único objetivo, dando cuño a la palabra “terrorismo”, a través de la organización Наро́дная во́ля (Voluntad del pueblo), finalmente en un atentado con bombas, dan muerte al zar.

La naturaleza del verdadero revolucionario excluye todo romanticismo, toda sensibilidad y entusiasmo. También excluye cualquier sentimiento de odio o venganza personal. A su pasión revolucionaria, en él una costumbre cotidiana y constante, debe unirse el más frio calculo. En todas partes y siempre debe obedecer no a sus impulsos personales, sino a lo que exige el interés general de la Revolución. Bakunin y Nechayev. El catecismo revolucionario.

Otro elemento a destacar del nihilismo es su rechazo a la creencia de un propósito final, lo que se conoce como teleología, que se trata de la obediencia a una meta final predeterminada por un camino a seguir con una serie de pasos determinados por una creencia, idea, ciencia o autoridad, real o imaginaria. Esto expone uno de los más grandes errores idealistas del activismo político: la luchar por un mundo futuro como resultado de ciertas acciones no garantiza la creación de ese mundo. Eso es la tradición de la concepción materialista de la historia que permite a la falacia de la causalidad contaminar el espíritu de hoy. Es una falta de esperanza a la existencia (de ahí que no tenga nada que ver con el vitalismo) es una forma de encontrar respuestas que no procedan de concepciones pre existentes, otorgando la libertad de ver qué hay detrás de las evidencias parciales. Podemos ver como esta idea influye en la teoría del absurdo de Albert Camus, que alguno también se ha empeñado en tildar de nihilista. El nihilista disuelve la construcción de los mitos en el ácido de la razón, puede ignorar el valor de esos mitos por su carácter engañoso e imaginario, pero lo que no puede hacer es ignorar a los creyentes de los mitos ni a la influencia de los mitos como fuerza ideológica. Rechaza todo conocimiento que no sea asimilable a través de los sentidos y la razón. Las condiciones materiales de la organización social son tan malas, que para el nihilismo solo queda la concepción de la negación y hacer deseable por sí misma a la destrucción por encima de todo programa, político e ideológico.

La conspiración como método de las sociedades secretas nihilistas.

Bibliografía:

  • Renzo Novatore, Hacia la Nada creadora.
  • Bakunin y Nechayev, El catecismo revolucionario.
  • Vera Figner, Rusia en las tinieblas.
  • Anónimo, El sabor de la sangre en la boca.
  • Serguéi Stepniak, La Rusia subterránea.
  • Revista Nada.
  • Max Stirner, El Único y su propiedad.
  • Kropotkin, Memorias de un revolucionario.
  • Anónimo, Sociedades secretas contra el Estado.
  • Alain S.H, Sin fósforo no hay pensamiento
  • Anónimo, Emisarios de la Nada.

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